Viaje Solidario al Durazno, Provincia de Jujuy

9 de Abril de 2021 al 18 de abril de 2021

Contexto

Este viaje solidario se dió en un contexto de pandemia mundial.

Acechados por el virus de COVID19 y luego de un año de trabajo y reuniones, este viaje, fue reprogramado desde octubre de 2020 hasta abril de 2021, dado que en los meses subsiguientes a noviembre las lluvias suelen impedir el ascenso a la escuela y los senderos se lavan volviéndose muy peligrosos. Pese a estas situaciones nunca nos dimos por vencidos, y jamás pensamos en claudicar. Solo vivimos el día a día esperando que se de la oportunidad para poder viajar. Mientras tanto, fuimos enviando donaciones para liberar cargueros al momento de nuestra subida. Necesitaríamos más de cien animales en esta cruzada que pudieran cargar los 2000 kg en bultos que trasladamos desde Buenos Aires a Tilcara.

La situación económica durante el 2020 fue crucial para muchos de nosotros y, también, para la gente que nos ayuda a lograr nuestros objetivos. De cualquier manera, jamás habíamos logrado recaudar tanto cómo en esta oportunidad. Aproximadamente $1.200.000 fue donado a la institución educativa del Durazno y su comunidad. Aprendimos que cuanto más complicada es la situación económica de la gente, más te ayudan.

Allá arriba, en la escuela, no hay casos de Covid. Viven indiferentes a esta enfermedad y nos preocupa la posibilidad de llevar el virus a este lugar puro.

A pesar de la pandemia, nos esperan.  Deseosos de tener la energía para hacer funcionar el freezer que les permitirá de una vez por todas refrigerar sus alimentos, poco les preocupa la cuestión sanitaria.

Viernes 9 de Abril

El 9 de abril comienza la travesía. En esta oportunidad decidimos no molestar a nadie para que nos lleve al aeroparque debido a la hora de salida del vuelo. Un remisero venezolano paso por la casa de Juani primero y luego por la de Ale. Sandro fue por su cuenta ya que eventualmente se encuentra viviendo en capital.

Nos encontramos a la hora pactada (3:00 am). Tomamos un café y comimos unos tostados para hacer tiempo en Burguer. La charla se hizo larga y los parlantes anunciaron nuestros nombre dándonos el último aviso para que embarquemos. Solo faltábamos nosotros tres en el avión.

El comandante Truco despegó a las 4:50 am y el vuelo pese a moverse un poco aterrizó sin inconvenientes en San Salvador de Jujuy.

Allí nos esperaba Claudio Durán, amigo, colaborador de la causa y ex empleado de Club Hostel Tilcara. Claudio fue quien albergó las donaciones que enviamos previamente a su casa y las cargaba en fletes con destino Tilcara, específicamente a la casa de Chavelo donde las recibía su hija MabeL.

 Luego de una bienvenida emotiva nos dirigimos con en camioneta a su casa para retirar la última carga que le quedaba transportar. Llegamos a su domicilio en Alto Comedero y nos llevó a recorrer ese emblemático barrio. Nos llamó poderosamente la atención la gran cantidad de casas, las piletas y los tanques de agua pintados con las imágenes de Tupac Amaru y el Che Guevara. Nos explicó que Milagro Salas genera en el pueblo jujeño una relación de amor – odio.

Una hora y treinta después estábamos descargando nuestras mochilas en el Hostel Wayra de Tilcara. Nos hospedaríamos allí por primera vez, ya que el Club Hostel había cerrado por la pandemia en 2020. Sus dueños, el Vasco y Marta fueron muy amables desde el principio con nosotros y se preocuparon por saber que hacíamos en Jujuy.

Más tarde, nos encontramos con Mabel y fuimos al corralón a comprar cal y cemento para poder reparar el revoque de la fachada de la escuela. Este era uno de nuestros objetivos primarios en la escuela. Los insectos penetran fácilmente en las aulas y el albergue por la falta de revoque y mosquiteros. Diez bolsas de cemento y 5 de cal fueron suficientes.

Desde noviembre que las baterías del panel solar que llevábamos para la escuela no se cargaban, entonces Claudio nos llevó a la casa de Doña Sarita. Ella nos dio un par de horas de carga a las mismas en un lugar donde aún funciona un molino de granos. Fue muy amable. Sandro se golpeó fuerte un tobillo que lo preocupó hasta el momento de la subida.

Almorzamos con Mabel, Brisa, Nahir y Claudio en la parrilla Los Puestos. Comimos rico. Nos despedimos de nuestros amigos e hicimos una siesta. Luego dimos unas vueltas por la plaza grande y la chica donde vimos un extraño perro indio junto a su extraño dueño indio también.

Mateamos en el hostel y por la noche cenamos junto Rosana, Yovi y Jhony en un pequeño restaurant donde cantaban un tributo a Manu Chao en el que Ale era el único que sabía las canciones.

Ya de vuelta, tomamos un licorcito e intercambiamos unas palabras con un grupo de marplatenses que se hospedaban en el Wayra y a los que Sandro les dio una cátedra de Truco.

Sábado 10 de Abril

El día empezó temprano tomando un desayuno en el comedor del hostel. Dimos unas vueltas por el pueblo para empezar a aflojar las piernas y aclimatarse un poco. En la plaza nos reunimos con Graciela. Ella es la madre de Ezequiel que es un niño del durazno que sufrió una terrible situación de abuso. Si bien aún no se conoce a los culpables nos contó que el padrastro del niño se encuentra detenido en Volcán. Luego de escuchar la terrible historia le donamos un dinero para que pueda solventar los gastos de abogados que el tema requiere. También le regalamos unos presentes de River que no pudimos dilucidar si realmente le gustaron.

Compramos en el mercado y en otros negocios lo necesario para las viandas de marcha. Saludamos A Nilda Gregorio por la calle y fuimos a almorzar unas pastas a Serviñacu. Había un músico tocando jazz que resultaba muy aburrido.

Siesta de Ale, caminata de Sandro y hamaca paraguaya y ajustes del teléfono satelital para Juani. Como suele ser costumbre para Ale en los viajes le obsequió una navaja a Juani y una remera a Sandro. Por la noche decidimos prender un fueguito para cenar bien y sano. Cocinamos unos cuartos de pollo a la parrilla y una picada previa con uno o dos ricos vinos. Casi seguro fueron dos. Mientras tanto conocimos a Miguel, de Lomas de Zamora, que tiene un comedor junto a su esposa y con el que compartimos vivencias.

Interiorizamos con El vasco y nos contó que había recorrido toda la Argentina e Inglaterra en bicicleta. Un loco lindo. Nos dijo que era oriundo de Madariaga.

Aprovechamos para confirmar el remis que nos trasladaría a la acequia a las 6:00 de la mañana y nos acostamos con los nervios previos a la subida. Había que descansar bien porque la jornada del día siguiente iba a ser dura.

Domingo 11 de Abril

A las 6:00 am nos buscó Mabel y Lucho, el remisero, para llevarnos a los Amarillos. Una hora y cuarto después llegamos a la acequia sin que haya amanecido del todo.

El encuentro con la comunidad fue hermoso. Saludos cálidos y viejas anécdotas. Los hombres de la comunidad ya palpitaban el futuro clásico del futbol durazneño.

Todos estaban allí esperándonos con sus animales para ser cargados con las donaciones que faltaban subir. La mayoría de ellos habían pasado la noche a la intemperie esperándonos. No habíamos desayunado todavía por lo que nos convidaron un café hecho al fuego en una botella de vidrio vieja que encontraron en el lugar donde suelen refugiarse al reparo de unas piedras. Muy llamativo la manera de preparalo y también muy reconfortante.  

Salimos tempranito cuando comenzó a clarear, pero no antes de que Rosana Gregorio pida permiso a la Pacha para atravesar sus senderos y para que lleguemos a destino sanos y sin inconvenientes. Montamos la primera parte que es la más dura. Ésta se extiende desde los Amarillos hasta el abra, llegando a su punto máximo en la cruz a 4200 m de altura. Una vez allí dejamos cada uno una piedra sobre las antiguas apachetas que se encuentran marcando el punto más alto del camino respetando nuestra propia tradición. Allí, foto y agradecimiento a quien cada uno se haya imaginado por poder estar en ese momento, en ese lugar, sanos y haciendo algo por el prójimo.

La segunda parada fue a las 10:00 am aproximadamente, donde los lugareños deseaban almorzar. Nosotros solo ingerimos algo liviano dado que era muy temprano todavía para nuestras costumbres. La caja del tablero del panel solar sirvió de mesita para que, de un tupper, coman arroz con la mano y presas de pollo. Mientras tanto, algunos hombres intentaban parar una riña de cargueros donde uno casi pierde la vida. Por suerte, pudimos ver el primero de muchos cóndores. Luego se sucedieron muchos guanacos y un halcón.

La niebla iba copando todo. Caminábamos por delante de los cargueros y llegando a la bifurcación del camino a Molulo, en Corral Ventura, nos desviamos,  sin querer, por no poder ver bien el sendero a causa de la niebla y la lluvia. Rulo se dio cuenta y nos encontró. Retomamos el camino correcto luego de tener que remontar una loma interminable.

Llegando al Refugio Abandonado en Abra Lajita paramos a almorzar. Cortamos salame, queso y otras cositas sobre una laja.

Salimos montados. Pasó Don Fermín Pérez, abuelo de Ezequiel y nos sacamos una foto. La lluvia nos acompañaba. El camino estaba imposible. Caminamos y volvimos a montar luego de bajar Siete Vueltas. Pese a confirmar que no son siete intentamos contarlas, pero a los tres nos dió distinto resultado. La altura no ayuda a la hora de sacar cuentas.

El río estaba bastante crecido y para cruzarlo decidimos atravesarlo montados. Sandro, en cambio, lo paso descalzo y algunas niñas de la escuela sintieron mucho miedo al pasar por allí y decidieron subirlas sobre las mulas para llegar del otro lado.

Nueve horas después llegamos a la escuela. Nos comunicamos desde el teléfono satelital para llevar tranquilidad a nuestras familias. Estábamos en perfecto estado.

En la escuela no funciona el internet desde hace ocho meses. Nos sirvieron un rico café caliente que nos recompuso. Si bien nos sentíamos bien y no tuvimos mal de altura estábamos mojados y cansados.

La nueva maestra de matemáticas llamada María se presentó. Del plantel total de maestros faltaban la maestra de huerta, el maestro de educación física y la maestra de jardín. Solo la directora Juana Palomo, María de matemáticas y Raquel de actividades prácticas educan y asisten a los veintiocho chicos. Además, colaboran Chavelo como portero y Felipa y Yolanda en la cocina.

Hermosos saludos con los niños y padres de la comunidad. Súper emotivo. Acomodamos nuestris bártulos y nos hicimos las camas.

A la hora de la cena arroz con huevo frito y riquísimos tamales. Muy cansados, pero sin síntomas por la altura nos acostamos temprano estrenando sábanas que habíamos llevado, pero no así colchones nuevos que serían causal de inconvenientes más adelante.

A las 23hs y bajo la lluvia seguían llegando cargueros con donaciones.

Previa organización de las próximas jornadas laborales nos dormimos.

Lunes 12 de Abril

7:00 am arriba. Desayuno con mate y bizcochos. Organizamos la jornada de trabajo. La misión es colocar paneles solares y revocar fachada con ayuda de los padres. Para la primera tarea, Ale y Juani fueron los encargados. En cambio, Sandro fue designado “capataz” y se encargó de los trabajos de obra. Armó un grupo de trabajadores comprendido por Rulo, Carlitos, Delfor, Martín, Solano, Basilio y Soledad, quienes pusieron las manos y los cargueros para traer ripio del río, fundamental para la mezcla a utilizar.

Almorzamos fideos con tuco y pollo que estaban riquísimos. Como éramos muchos en la escuela, Hilda colaboró en la cocina. Los padres se quedarían albergados para poder trabajar juntos durante toda la semana.

Por la tarde, Ale dio clases de educación física a todos los niños mientras Juani hacía la instalación del tablero del panel solar. Sandro, en el techo, colaboraba con los padres para la fijación de los paneles y así evitar que el fuerte viento se los lleve en el primer temporal.

La instalación del panel solar y el freezer nos ocupó todo el día, pero quedó funcionando perfecto y no tuvimos contratiempos, cuestión que en Buenos Aires nos preocupaba muchísimo. La felicidad fue extrema y la primera misión fue cumplida. A partir de ahora podrían refrigerar sus alimentos. Fue un día de muchísimo trabajo pero rindió sus frutos.

Para la cena repetimos menú e hicimos sobremesa con viejas anécdotas en la cocina.

Nuestros trajes térmicos para dormir sirvieron para que ale suelte algunas carcajadas y fotografías.

Martes 13 de Abril

Antes de las 8:00 am estábamos arriba. Compartimos unos mates con la directora. Sandro organizó el día de trabajo con los muchachos que harían el nuevo revoque. Para comenzar, construyeron un andamio de troncos que parecía salido de un manual de ingeniería. Mientras tanto nos dimos la primera ducha con agua caliente pero bien rapidito para que alcance para los tres.

Juani y Ale colgaron las pizarras nuevas en las aulas. Una vez colocadas les dejamos algunas frases anotadas, haciéndoles saber cuánto los queríamos. Ale y Sandro se rieron de la frase escrita por Juani que decía simplemente, “Los queremos mucho”, luego de haber estado pensando por un largo rato que escribir. También hicimos un trabajo de reparación de los antiguos pizarrone de tiza.

Para el almuerzo comimos arroz con estofado. La carne estaba podrida, es por eso que la lavaron previamente y la cocinaron hirviéndola. Aún con la heladera andando, todavía no se acostumbran a guardar la carne dentro. Siempre se la ve colgada en el comedor. No todos nos animamos a comerla porque el olor era nauseabundo.

Por la tarde salimos de caminata con Chavelo y Carlitos Robles hasta el chorro (la cascada) en donde entubamos el agua en años anteriores que llega a la escuela. Juani insistió en saber que había más arriba de la cascada y emprendimos la difícil tarea de subir por un cerro muy empinado y lleno de vegetación. Un rato más tarde lográbamos subir y verla desde arriba. Carlitos a puro machete nos llevó por lugares sin sendero hasta el puesto donde pasa el invierno con los animales. Nos causó gracia que siempre faltaban veinte minutos para llegar a destino, por lo menos en su reloj inexistente. Durísimo ascenso acompañado de niebla, lluvia y frutillas silvestres. Cuando llegamos al puesto, nos quedamos impresionados por la simpleza de su casa. Cuatro paredes de adobe y techo de paja adornados por un cráneo de un animal que no supimos distinguir.

Luego de 4 o 5 horas caminando llegamos a la escuela. Tomamos algo caliente y allí nos esperaba Carlitos Mamaní, el agente sanitario de los valles. Nos secamos al calor del fuego mientras charlamos con él. Luego Mabel nos contó de los maltratos recibidos y de lo duro que es su vida a la sombra de su madre Felipa. Realmente esa conversación nos marcó y dejo muy tristes. Juani le propuso un proyecto para lograr cierta independencia.

Cenamos habas, choclos, queso de cabra y cordero asado. Todo riquísimo. Compartimos un tradicional vino que Sandro había llevado con todos ellos. Charla divertidísima entre Sandro, la dire y Felipa con muchos idas y vueltas.

Ya en la habitación comimos un chocolate, brindamos con una vuelta más y dijimos nuestra legendaria frase: “para que cuando estemos mal estemos así”, mientras Sandro transmitía en vivo y en directo la organización de su ropa dentro de la mochila, tarea que lo obliga a apagar la luz todos las noches por ser el último en acostarse. Los ronquidos de Juani ya son un clásico para sus compañeros.

Miércoles 14 de abril

Nos despertamos sobre las ocho de la mañana. Al igual que los días anteriores, Sandro organizó la jornada de trabajos de albañilería. Juani, por su parte, llamó desde el teléfono satelital a su madre que cumplía 70 años. Momento más que emotivo. Entre charlas con la comunidad los vínculos se hacen cada vez más fuertes. Escuchamos sobre los problemas típicos de cualquier sociedad, pero que en este caso resaltan por la poca cantidad de habitantes y por el parentesco familiar. Los Gregorio, por ser mayoría, parecen tener un gran peso en la vida escolar.

A las 9.30 am partimos con Rulo y la directora Juana con destino al puesto sanitario. Luego de una hora nos encontraríamos con Carlitos Mamaní, enfermero encargado de dicho puesto y de recorrer las escuelas de los valles. Si bien el interior del puesto sanitario se encontraba relativamente bien, el exterior estaba arruinado. El agente nos comentaba que se llenaba de bichos la sala por los problemas estructurales. Respecto al material de enfermería, a los insumos y a los medicamentos no tienen nada, ni para un dolor de muelas. Tomamos nota de sus necesidades y prometimos ayudarlo. Proyectamos a largo plazo el traslado del puesto sanitario a la escuela del Durazno. Allí podrá tener luz, agua, comunicación, refrigeración y los chicos y la comunidad estarán mejor cuidados con él in situ. Pegadito al puesto se encuentra una simple pero hermosa capilla. Como estaba abierta la visitamos y Carlitos nos contó que allí una vez por año sube un sacerdote y realiza su trabajo. La comunidad del durazno practica el catolicismo, pero no deja de lado sus creencias y su respeto a la Pacha y a algunas otras tradiciones que de no cumplirlas le traerían mala suerte. Ejemplo de esto son las simbas de los niños, no carnear animales los días terminados en siete o pedir permiso a la Pacha cada vez que se pone un pie en sus cerros.

Juani insistía desde Buenos Aires con que Sandro y Ale conozcan a don Primitivo, por lo que fuimos rumbo hacia su casa. Apenas 15 minutos separan la casa de Primi con el puesto sanitario. Este hombre es el único dueño real de todas aquellas tierras. Éstas se extienden en una lonja que va desde el Durazno a Molulo. Es el único poblador que posee papeles sobre su tierra, y fue él quien donó parte de ella a muchos de sus actuales pobladores. También donó los predios que ocupan la capilla y el puesto sanitario. Es dueño de montañas, ríos y paisajes increíbles. Tiene 63 años y atesora el récord en ir desde el Durazno a Tilcara en cuatro horas y media. Impresionante al lado de las 10 horas nuestras.

Con un show de cóndores llegamos a su casa. Nada distinta a las otras. Adobe, paja y algunas chapas. Nos recibió muy contento y enseguidita nos ofreció mate, agua tónica o fernet. Eran las 10am, así que aceptamos el mate y un poco de gaseosa. Nos llamó poderosamente la atención que tenga todas esas cosas para ofrecer. Nos convidó también unas manzanas de su cosecha que estaban riquísimas. Sandro indagó un poco más sobre las plantas que cultivaba.

La charla se fue poniendo interesante. Nos contó que a los 14 años su padre lo envió a Buenos Aires en busca de un futuro de albañil. Vivió en la villa que se encuentra enfrente de la cancha de San Lorenzo, pero no lo toleró por mucho tiempo. Empezó a vivir en las obras en las que trabajaba y luego trabajó para Gas del Estado y así fue que recorrió todo el país. Las mil vivencias desencadenaron en Sandro una pregunta que largó sin vueltas. ¿Qué te faltó en tu vida? Todos esperábamos la respuesta más obvia, tener una familia, pensamos. Pero no fue así. Nos contó que tenía una tarea pendiente. “Me falta construir un puente sobre el río y después de eso nada más, ya no quiero volver al Durazno” Juani, intempestivamente se levantó de su tronco, le ofreció su mano y le dijo “El puente es un hecho”. Todos con piel de gallina acordamos que Siete Vueltas donaría los materiales para su construcción y Primitivo reuniría a la comunidad que aportaría la mano de obra. Los tres estában felices por el nuevo desafío. Juani se animó a preguntarle a Primi si le vendía todas esas tierras y él aceptó feliz.

Teniendo en cuenta que don Primitivo era corredor a sus 63 años, Siete Vueltas, lo convocó para formar parte de su equipo para la tradicional copa El Durazno que se disputaría al otro día. El accedió sin problemas.

Habían pasado apenas unas horas y el día ya estaba cargado de emociones. Emprendimos el regreso hasta el río donde la Dire subiría a la escuela. Nos despedimos de ella y continuamos un camino corto, pero peligroso hacia la casa de Rulo donde nos prepararían un almuerzo.

Rulo conoce nuestros gustos. Nos preparó cordero a la parrilla, queso de cabra tipo provoleta y unos choclos. Nosotros aportamos un vinito Matabirra, salame y un queso. Comimos riquísimo, cómo nunca hasta el momento.

Ale y Sandro fueron con Rulo a darle final a una oveja que tenía una fractura expuesta y que ya estaba mordida por algunos animales. No quedaba otra. Una vez muerta separaron su cuero y la carnearon para transformarla en comida para los próximos días.

Rosana amaso tortillas y mateamos junto a otros Gregorio que fueron llegando.

A las 6 de la tarde volvimos solos. Nos bañamos. Luego vimos cómo había avanzado la obra de revoque. Nos visitó María y pusimos algo de música en la cocina. Bailamos cumbia chicha entre chicos y grandes.

Muchas cosas pasaron este día y seguramente nos quedará grabado por siempre en nuestra memoria.

Jueves 15 de abril

Nos esperaba otro día largo. Mates y armado de mesas para presentar luego del almuerzo las donaciones. La comunidad nos invitó un asado de cordero con los tradicionales papines y choclos.

Mientas tanto desembalamos las cajas y separamos las donaciones por rubro. La maestra Raquel colgó una bandera que decía “Gracias por albergarnos en sus corazones” con los nombres de todos los niños de la escuela dentro de un corazón enorme.

Antes de comenzar a repartir las cosas aprovechamos para hablar con toda la comunidad y explicarles la importancia de que se mantengan unidos. Son pocos y se necesitan. Todos allí dependen del otro. Les hicimos ver también la incansable tarea que desarrollan la directora y los docentes de la escuela, haciendo hincapié en que muchas de ellas exceden sus obligaciones. Lo mismo les pedimos a los padres y madres del Durazno.

La repartija fue un éxito. Cero inconvenientes. Pudimos entregarles útiles a maestros y alumnos, productos de higiene y limpieza, colchones, sabanas, frazadas y almohadas nuevas a cada familia. Equipamos la cocina con algunos electrodomésticos, pusimos pizarras nuevas, les entregamos calzado nuevo y ropa, además del panel solar instalado el primer día.

Aprovechamos para hacerles el pago de los jornales a los padres que habían trabajado hasta el momento. Solano nos hizo ver que su trabajo valía como oficial porque sabía más que los demás, aunque cobró como peón al igual que todos, porque nosotros no hicimos diferencias. Más allá de esta situación él se fue contento y nosotros nos quedamos con un sabor amargo.

               A las 15:30 llegó Primitivo. Nos calzamos las casacas verdes y nuestro equipo salió de la habitación cual equipo de fútbol profesional que sale del vestuario. Hubo persignación y un beso al suelo para amedrentar irónicamente a los adversarios. Previamente, los padres estuvieron desmalezando la cancha y sacando piedras para que corra la pelota.

Una vez más la copa quedo para los padrinos con un rotundo 5-1 en la altura. Con tres goles de Juani, dos de Ale, el hacha de Sandro, las piernas de Primi, la inmovilidad de Claudio y Angel y las manos de Rulo nos consagramos campeones como en el 2019. Para el otro equipo, Solano Gregorio marcó un gol y lo acompañaron Mario, Delfor, Carlitos, Basilio, Celestino y Martín. La hinchada femenina hizo sentir a Sandro como si supiera jugar al fútbol.

Repartimos los trofeos que incluyeron, el premio al rústico para Sandro, quien debió ser expulsado al minuto de haber comenzado y el premio más importante de todos que fue para Primitivo por su larga trayectoria. De cualquier manera todos los trofeos fueron a parar a mano de los niños.

Duchazo de agua fría y charlas varias. Nos regalaron un rosario a cada uno. Brindamos con chocovino y hubo un show sorpresa del dúo compuesto por Calitos Mamaní y Ángel de San Bernardo quién caminó doce horas para llegar al evento. Tocaron clásicos y otros no tan conocido como La Maimareña que nos encantaron. Luego arrancó el bailongo y Sandro tiró pasos cual Michel Jackson para el recuerdo.

Con un cielo estrellado como nunca a las 2:00 am nos fuimos a dormir.

Viernes 16 de Abril

Mateando a las 7.30 am con la directora, despedimos a Mario y Graciela. Instalamos varias luminarias en distintos sectores de la escuela que realmente hacían falta.

Con los niños jugamos al Strike. Notamos que la motricidad fina no la tienen del todo desarrollada.

Al mediodía comimos milanesa de vaca con arroz y sopa. Continuamos nuestras tareas de refacción y en la merienda nos obsequiaron tapices, cartas y coplas que nos rompieron el corazón. Terminamos todos llorando. Sabíamos que se estaba terminando lo que tanto anhelábamos.

Juani y Ale sentados en los escalones de la cocina y con la vista en los cerros tomaron conciencia de lo hermoso de esta experiencia. Llorando sellaron su amistad con un gran abrazo al igual que lo hacen cada vez que pueden. En el momento más triste de este abrazo, Nahir y Aarón los interrumpieron con carcajadas y ya todo cambió de rumbo. Mientras este momento emotivo sucedía, Sandro y la directora caminaban por la huerta y encontraban una serpiente a la que espantaron rápidamente.

Los cóndores volaban encima de nuestras cabezas a escasos 50 m debido a un animal muerto que yacía en el cerro ubicado a la espalda de la escuela. Con largavistas pudimos observarlos a la perfección. Éstos terminaron en manos de la dire junto a un termo que le regaló Sandro.

Organizamos un juego con pelota con todos los niños que salió divertidísimo.

Nos despedimos de Rulo y su familia. Nilda nos regaló unos choclos hermosos que llegaron a Buenos  Aires.

Acompañamos a Libia hasta el río junto con los hermanos Pérez. Sandro cargó agua del ojito junto a ellos. Para esta tarea, Sandro, quiso utilizar una hoja de una planta que en cuánto los chicos la vieron le hicieron notar que era tóxica.

Brindamos en la merienda con mates individuales y hablamos de futuros proyectos con la compañía de Juana.

Preparamos las mochilas y viandas para el regreso. Doña Felipa junto a las mujeres de la comunidad cocinaron una incalculable cantidad de riquísimas y tradicionales empanadas mientras Sandro completaba el libro de actas de la escuela dónde dejaba plasmado las donaciones entregadas.

Celeste y el “mudo” Celestino nos regalaron un tapiz hermoso, al igual que los Gregorio. Más tarde compartimos un chocolate y un té entre todos.

Juani habló con María por la situación que atraviesa su hogar. Durante la charla sacamos un sapito que estaba debajo de la cama de Ale que parecía inofensivo pero que, según ella, era venenoso.

Ya, al momento de dormir, Sandro comenzó con el ritual de acomodar su ropa en voz alta, por lo que una vez más le tocó apagar la luz por ser el último en acostarse.

Sábado 17 de Abril

Día del regreso. Al alba, la directora y las maestras nos esperaban en la cocina para disfrutar del último desayuno en El Durazno. La familia de Chavelo aprontaba las monturas y los cargueros mientras nosotros tomábamos mate y té. Juani se había guardado un paquete de galletitas Oreo que esperaba disfrutar en ese momento. Al abrirlo le preguntó a Aarón si quería una y él dijo que sí llevándose el paquete entero. No comió ni una, pero seguramente Aarón las disfrutaría más que él.

Terminado el desayuno hicimos una última foto junto al grupo docente. Entre lágrimas y sentimiento de orgullo de saber que existem maestros que hacen patria nos despedimos. Sandro no pudo controlar sus emociones y su adiós fue muy emotivo.

Emprendimos la vuelta a las 7:40 am adelantándonos y sabiendo que Chavelo, Mabel, Nahir, las mulas y los cargueros nos alcanzarían más rápido que tarde. El día se presentaba hermoso. Caminamos sacando conclusiones. En la bajada de la escuela saludamos a algunos niños que ya estaban llegando.

Caminamos con buen ritmo, pero con Chavelo pisándonos los talones. Al llegar al río visualizamos el futuro puente que días atrás dibujábamos con Primitivo y al que le habíamos asignado fecha de inicio de obra el 17 de mayo del año en curso. El puente se ha cobrado vidas y es sumamente necesario concluirlo antes de los meses de verano, que es cuando el río arrasa con lo que se le presenta por delante. Hay unos doce metros, aproximadamente, entre una orilla y la otra.

Al cruzar, montamos la subida que nace en la proximidad del río. Mario y su esposa salieron a saludarnos en el camino. Los vimos a lo lejos en un valle mientras que nosotros davueltábamos en ascenso. Ya en Comederito pudimos ver la casa de Celestino al pie de un cerro y comimos frutos secos y barras de cereal para recobrar un poco de energía.

Las siete vueltas las subimos caminando para que las mulas puedan descansar de nuestro propio peso. Intentamos contarlas una vez más, pero fue en vano. No parecen ser siete, o al menos el cansancio no nos deja contar bien.

En la bifurcación a las Ánimas nos sentamos a almorzar en una grieta natural. El día ya no estaba lindo. Hacía un frío terrible, mucho viento y la niebla apenas dejaba vernos. Felipa nos había mandado empanadas para el ávio, como le dicen ellos a la vianda de marcha.

Seguimos viaje y ya en la altura de las apachetas el sol salió nuevamente. Caminamos todo el trayecto hasta los Amarillos. A las 16:45 nos abrazábamos una vez más los tres, sabiendo que habíamos cumplido nuestra misión.

El remis de Lucho nos encontró 500m más debajo de los Amarillos, en el hotel Casa Colorada. Allí, Sandra salió a saludarnos y le hicimos un obsequio por su amabilidad al guardarnos cosas cada vez que llevamos donaciones. Todos son fundamentales en esta cadena solidaria y si faltase un eslabón la cadena se rompería.

Ya de vuelta en el hostel Wayra, aprovechamos a ducharnos con agua caliente. Fue reconfortante.

Primitivo y su sobrina Sabrina nos vistitaron a la nochecita. Brindis de por medio, ultimamos detalles del puente y le dimos el dinero para la compra de materiales. Nos mostró la escritura de su campo para avanzar sobre la venta, ya que se lo vió muy convencido de hacerlo con la condición de cumplir su objetivo primeramente.

Por la noche invitamos a Chavelo y a Mabel a la parrilla Los Puestos. Mabel vino, pero Chavelo subiría nuevamente al Durazno a la mañana siguiente y quería descansar. Sandra lo dejaría dormir en el hotel. Estaba feliz.

Cenamos y charlamos. Vinito y brindis con la frase que nos acompaña en cada reunión. “Para que cuando estemos mal, estemos así”, dijimos.

Nos acostamos fusilados y nos dormimos enseguida en la habitación 16 del hostel.

 Domingo 18 de Abril

Nos despertamos temprano cómo de costumbre. Sin grandes compromisos, armamos las mochilas y salimos al patio por unos mates. A media mañana, Manuel Cachagua, hijo de Hilda, vino a obsequiarnos tapices y tulmas y lo invitamos con un desayuno. Nos contó como es su vida en Maimará, ya que se encuentra albergado allí, cursando la escuela secundaria. Mientras nos contaba lo difícil que es el bullying que sufren por ser de los valles sumado a los problemas con materias como inglés y matemáticas, una pareja de rosarinos que recorrían el norte participaron de la conversación y se comprometieron a donarmos una computadora. Nos quedamos asombrados. Despedimos a Manu colaborando con él y sus estudios. También despedimos a los rosarinos, quienes se ofrecieron a llevarnos hasta Purmamaca. Pese a estar sumamente agradecidos no aceptamos porque debíamos hacer una parada antes de llegar a destino.

El Vasco, dueño del hostel nos convidó unas empanadas de carne caseras y una copita de vino que sirvió para estirar el almuerzo. Realizamos compras de último momento en el mercado y charlamos en la iglesia de la plaza chica de Tilcara con el sacerdote Daniel. Le explicamos que queríamos reponer una imagen que faltaba en el patio de la escuela. Chavelo nos había contado que, en una época pasada, una directora evangelista mandó a desaparecer dicha imagen. Deliberamos cual sería la que habría estado ocupando ese lugar, y llegamos a la conclusión que posiblemente fuese la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral, San Roque o la Virgen de Luján. Cualquiera fuera, asumió el compromiso de bendecirla para luego reponerla en su sitio.

13:30 pm llegó Lucho, el remisero, que nos llevó a Sumaj Pacha. Allí visitamos a doña Sabina, durazneña y encantadora. Con tres hijos y una casa pequeña alberga a Rocío hija de Maria Ávalos del Durazno. Ella estudia en la misma escuela de Maimará que Manuel. Charlamos amistosamente y nos hicieron hermosos regalos: un sweter y dos bufandas. Dejamos una colaboración para contribuir con los estudios de Rocío y continuamos viaje.

Llegamos a primeras horas de la tarde a Purmamarca y nos sentamos a comer. Milanesa de llama para Sandro y lomo con fritas a caballo para Ale y Juani. Este sería el último brindis del viaje. Vuelta a la plaza del pueblo con compra de regalitos, visita al algarrobo de 700 años de edad y a las 18:00 un café con Claudio Durán, que nos busco para llevarnos al aeropuerto de San Salvador.

El viaje a la capital jujeña transcurrió con Juani y Ale medio dormidos y Sandro filosofando sobre la vida con Claudio. En el trayecto, la gendarmería se encargó  de requisar nuestro vehículo y hacernos preguntas sin sentido. Luego, despedimos a nuestro gran amigo y colaborador con la promesa de volver a vernos.

Cafecito y tostados de último momento y despegue del avión a horario. Con un vuelo excelente y durmiendo gran parte del trayecto llegamos a Buenos Aires donde nos ofrecieron voluntariamente hisoparnos para detección de COVID19. Sandró accedió y horas mas tarde le daría negativo.

Con previo abrazo, Ale y Juani se fueron en un taxi y Sandro en otro.

Así terminó esta travesía que una vez más marcaría nuestras vidas.

“PARA QUE CUANDO ESTEMOS MAL, ESTEMOS ASI”