Del 15 de noviembre al 17 de noviembre de 2022

Martes 15/11
El memorable viaje comienza con un exquisito almuerzo en casa de Susana y Juan Carlos. Ella los tiene acostumbrados agasajándolos con exquisita comida y hospitalidad. Además de ofrecer el banquete, sería la encargada de transportar a los viajeros al aeroparque de la ciudad de Buenos Aires.
Casualmente, se encontraron con Roberto Pérez, suegro de Juani, y su compañero de canto Coco Martos en el pre-embarque. Para matar el tiempo compartieron cafés, cosas dulces e interesantes y divertidas anécdotas como para amenizar el tiempo de espera. Dado que los destinos de ambos grupos eran distintos se separaron con un fraternal abrazo. Los cantantes con rumbo a Tucumán y padre a hijo rumbo a Jujuy.
El vuelo podría describirse como perfecto por la puntualidad en el horario de despegue y lo placentero del mismo. Aterrizó en la ciudad de San Salvador de Jujuy entrada la tarde-noche.
Beto, el chofer los aguardaba en el estacionamiento del aeropuerto para realizar el traslado, sin escalas, a la ciudad de Tilcara.
En el Hostal La Colorada, Sandra y Diego gerentes del lugar les impartieron una calurosa bienvenida. Luego de tantos viajes realizados por Siete Vueltas son casi parte del equipo. Amablemente, ellos reciben las donaciones desde Buenos Aires y las mantienen en guarda, hasta último momento, en un cuarto de su hospedaje.
Entre charlas y anécdotas se fue pasando el tiempo. Los viajeros tenían reserva en el restorán “El Progreso” y los apremiaba la hora. Este pintoresco lugar histórico conserva su impecable estilo colonial. Allí probaron algunos platos con ingredientes orgánicos que se cultivan en las zonas aledañas y que tienen sabores originales y exquisitos.
Hicieron una corta sobremesa y regresaron al hostal. El descanso era fundamental.
Miércoles 16/11
Amanecieron renovados. Sandra les preparó un surtido desayuno y luego salieron a recorrer las calles de este tradicional pueblo que mantiene su cultura casi intacta. Estas presentan pendientes naturales que dificultan la caminata y te dejan sin aire.
Las construcciones en Tilcara son algo rústicas, pero por demás agradables a la vista. Por el efecto del paso del tiempo, algunas casas dejan sus ladrillos de adobe al descubierto y crean postales hermosas. Sus aberturas son de maderas añosas y se suelen ver derrumbadas. Todo conforma un conjunto armónico que deja representada la historia y sus costumbres.
Sus vistosos y variados comercios situados en la plaza grande están repletos de originales artesanías de colores refulgentes. Los simpáticos vendedores les resultaron muy prolijos y educados.
Siguieron caminando por un buen rato por las estrechas veredas y llegaron a la iglesia de la plaza chica que alberga a la venerada Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral.
Allí fueron atendidos por la señora Sara, una respetable persona qué, desde hace veinte años, se encarga de mantener prolijo y aseado el lugar. Los llevó a una suerte de museo situado al costado de la nave principal de la iglesia para que puedan disfrutar de la imagen de la virgen.
Era hermosa, muy iluminada y su brillo hace resaltar su atuendo color celeste. En este lugar hay también vitrinas que contienen extrañas ofrendas que les han llevado los devotos a modo de agradecimiento por los milagros concedidos.
Entre las curiosas cosas que se pueden observar hay una camiseta de fútbol de la selección nacional. En 1986, fue llevada por los jugadores en vísperas de campeonato mundial de México. Allí pidieron a la Virgen que les conceda el milagro de ser campeones del mundo. La promesa a cambio fue la de volver a visitarla y de esa manera agradecerle si es que se concretaba el tan ansiado deseo.
Ella con su misericordia cumplió y ellos…
La Virgen y la comunidad entera siguen esperando la visita prometida 37 años después.
Con un día soleado y caluroso continuaron la caminata muy atentos al marco que los rodeaba hasta que dieron con un estrecho pórtico de estilo Inca. Lo traspasaron y se encontraron con el “El Mercado”. Este es un galpón gigante que los sorprendió, no solo por sus dimensiones, sino por sus infinitos y coloridos puestos que comercializaban todo tipo artículos. Prendas de vestir variopintas, artesanías sorprendentes, artículos de primera necesidad y, también alimentos naturales producidos en la zona se dejan ver y tocar. Por supuesto los precios son más que accesibles, ya que es allí donde compran los lugareños y no los turistas, que lo hacen en los puestos de la plaza grande.
Juani, amablemente le regaló una campera a su padre, cuestión que a ambos los puso muy contentos.
Ya a punto de dejar atrás el mercado, echaron un último vistazo general, el diverso colorido de todo lo que los rodeaba era impactante. Seguramente nunca lo olvidarán. Subieron algunas calles y entraron a una cafetería cultural muy pequeña y particular. Sus muros están cubiertos de libros acomodados prolijamente en bibliotecas. Uno puede escoger un libro y leer mientras disfruta de algo rico para comer. Es moneda corriente que Juani, junto a los de Siete Vueltas pasen en cada viaje, al menos, unas horas disfrutando de la lectura y el café. Con algunos títulos bajo el brazo y siendo ya el mediodía partieron con destino al “Fondito” porque la parrilla “Los Puestos”, con su gran cardón y su tradicional colorido cartel, estaba cerrada.
Este es un restorán de comida sencilla donde Juani quedó en encontrarse con Rosana Gregorio y otros habitantes de la Comunidad de el Durazno. Fue muy alegre y emotivo el reencuentro. Al ratito llegó su hermana Nilda, junto a su hermano que no es su hermano y sus hijos. Todos ellos demostraron el gran cariño que tienen por Juani. Comieron y conversaron mucho sobre sus actividades cotidianas. Entre ellas, les plantearon algunos inconvenientes técnicos respecto de las artesanías que realizan y buscaron consejo para resolverlas. Como de costumbre fueron muy agradecidos. Rosana entregó regalos artesanales de pura lana natural. Se trataban de unos hermosos y coloridos ergones tejidos en telar y confeccionados con lana de las mismas ovejas que ellos crían en el Durazno.
La conversación estuvo plena de temas relacionados con sus vivencias. Siempre muy pendientes a sus necesidades, las escucharon atentos sugiriendo que hacer en cada caso. Los temas principales fueron los niños, los adolescentes, las tareas diarias de los padres para lograr su subsistencia. Todo relacionado con el futuro de sus hijos.
Juani se concentró primero en el tema de educación e insistió en que todos deben apuntar a la capacitación porque sin ella no habría un digo futuro posible.
La migración de los estudiantes que egresan de la escuela primaria es un gran problema, aun sin resolver, que está dado por la falta de una escuela secundaria en su lugar nativo. Es por ello, que deben migrar al pueblo, donde no se sienten parte y donde no encuentran un lugar que los cobije, por lo que terminan dejando los estudios para volver al pago de donde nunca se tendrían que haber ido. Además, esta situación genera más problemas para sus padres, ya que como cómo los caminos y distancias entre su lugar de residencia y Tilcara son enormes, les es imposible caminar doce horas de ida y otras tantas de vuelta para concurrir a clase, quedando como única alternativa que los estudiantes se radiquen en la ciudad disgregando a las familias y sufriendo el desarraigo. Por ello, Siete Vueltas tiene pensado concentrar los esfuerzos en complementar la escuela primaria del Durazno con la creación de un anexo de nivel superior.
Finalmente, disfrutaron unos ricos helados y se despidieron. Ellos siempre agradecidos por todo lo que Siete Vueltas hace, para que, cada día puedan estar un poco mejor.
Luego volvieron al hostal para retirar el equipaje y despedirse de Sandra y Diego. Al rato llegó nuevamente Beto, el chofer. Los llevó a San Salvador de Jujuy y se alojaron en un lindo departamento de alquiler. Desensillaron, tomaron mates e hicieron tiempo para vivir, luego, lo que sería un momento inolvidable.
Don Primitivo es dueño legítimo de una gran parte de las tierras de El Durazno. Estas las heredo junto a sus dos hermanos de sangre como herencia de sus padres. Al mismo tiempo, siempre sintió algo muy especial por Siete vueltas y especialmente por Juani debido a tantas profundas charlas, promesas cumplidas y viajes compartidos. Nunca dejó de ponderar sus actividades para con la escuela y la comunidad en su conjunto. Desde hace varios años repetía que se sentía ya grande y cansado y que cuando se despidiera de esos lares, su gran satisfacción sería que fueran adquiridos por Juani. Hasta el momento a Juani solo le parecía un simple comentario, pero era común oírlo diciendo: “Estas tierras no estarían en mejores manos porque nadie podría cuidarlas más como él.”
Así fue como llegó el día soñado. El encuentro con Primitivo fue en la esquina de la escribanía Brizuela de la prolija ciudad de San Salvador. Allí se reunieron, por un lado, los tres hermanos Pérez y, por otro, padre e hijo Varutti para formalizar la venta de las tierras que en superficie ocupaban una legua por una legua, aproximadamente 2.500 hectáreas. Los abrazos que recibieron los nuevos dueños de la finca eran eternos. La felicidad brotaba del rostro de los hermanos sabiendo que aquello que toda una vida protegieron y trabajaron cambiaba de manos, pero estaban seguros de que se mantendría todo tal cual ellos lo dejarían. Sus caras lo decían todo, estaban felices de cumplir sus deseos.
Para los durazneños era imprescindible asegurarse de quién comprara esa finca se comprometiera a hacer lo mejor para la comunidad, como así también, asegurarles a todos los actuales pobladores originales que podrían seguir habitando ese suelo sin costo alguno para toda la eternidad. Juani así lo prometió delante de todos. Él, junto a sus compañeros de Siete Vueltas, han logrado mejorar la calidad de vida de los pobladores del Durazno y ellos también fueron parte de las obras y mejoras realizadas.
Los agradecimientos fueron recíprocos y fue allí cuando se dio lugar a los trámites formales para concretar la escritura. Todos quedaron muy felices y se despidieron calurosamente prometiendo mantener el vínculo.
El deseo de Juani de tener un campo se hizo realidad y ni más ni menos que en el Durazno, lugar prácticamente lo tiene enamorado.
Por supuesto, lo que vino después fueron los festejos. Disfrutaron en la parrilla “La Cabrera”. Comieron un rico asado con brindis de por medio y se fueron a descansar.
El departamento, lindo pero pequeño, tenía un solo dormitorio. El más antiguo de los porteños durmió sobre la cama y él más joven en el suelo, como debe ser.
Martes 17/11
El descanso los fortaleció. Se despertaron muy relajados y retomaron charlas respecto a lo sucedido el día anterior. Aun no podían creer que todo se diera de forma sencilla y sin inconvenientes. Tomaron mates y decidieron continuar el desayuno en una confitería grande en la plaza principal de San Salvador, frente al palacio de gobierno.
Era un día soleado, cálido y hermoso. Caminaron y se inmiscuyeron por las calles del centro, donde gran cantidad de gente se movía rápidamente cumpliendo sus obligaciones laborales.
Luego, almorzaron hamburguesas en la cervecería Antares y vieron que se acercaba la hora para la reunión en el Ministerio de Educación. Fueron hasta allí en taxi, con un conductor que parecía apremiado por el tiempo. Al llegar quedaron perplejos por la gran estructura que conforma el complejo ministerial y otras dependencias estatales. Los Anunciados una secretaria les comunicó que ya los estaban esperando y los acompañó hasta la oficina de la secretaria de la ministra de educación.
Posteriormente a una recepción muy cálida demostró esta estar al tanto de las actividades que Siete Vueltas realiza hace ya algunos años en los valles jujeños, apadrinando escuelas y comunidades de pueblos originarios. Ella realizó varias preguntas y tomó nota de las respuestas. Juani aprovechó para comentarle la problemática de la falta de escuela secundaria en el Durazno y para peticionarle colaboración en las tareas de mantenimiento de la escuela. Preparó un rápido informe, debido a que pocos minutos después tenía que presentárselo a la señora ministra. Luego de unos 40 minutos, sonó su teléfono y era la ministra quien le avisaba que la estaba esperando. Así, rápidamente completó el informe y los despidió con calurosas felicitaciones por la actividad realizada por la asociación civil.
La recepcionista los acompañó a otro sector del edificio. Allí esperaban otras personas para una nueva reunión.
Las tres empleadas que charlaron con los emisarios de Siete Vuelas los pusieron al tanto de un proyecto que el ministerio pretende coordinar con Siete Vueltas. Se trataba de que la asociación de parte al área que ellas manejan sobre las donaciones que las escuelas apadrinadas reciben por parte de estos, como para no repetir ayuda.
También, les informaron que solicitarían a las autoridades del ministerio extender un certificado que acredite a Siete Vueltas Asociación Civil como padrinos oficiales de la “Escuela Nro. 351 José María Fascio”, o conocida por la mayoría como escuela de “El Durazno.”
Finalizada la reunión se despidieron comprometiéndose, ambas partes, a trabajar juntas en pro de los objetivos establecidos.
Salieron del edificio contentos por la atención recibida, la valoración de las obras realizadas por Siete Vueltas y por el futuro apoyo que se comprometieron a otorgar.
Terminada la reunión y habiendo entregado las llaves del departamento volvieron al aeropuerto para culminar el viaje.
Transcurrido el vuelo sin contratiempos era esta vez Alejandro y Marcela quienes esperaban en Ezeiza la llegada de los viajeros. Entre narraciones de anécdotas se despidieron con un afectuoso abrazo.
Conclusiones
No pudo ser más fructífero este viaje.
Con dos de dos objetivos cumplidos, el viaje resulto más que exitoso. Demás está decir, que viajar en compañía de mi padre lo hizo doblemente enriquecedor.
En los recuerdos, uno hurga tratando de traer al presente aquellos momentos anteriormente compartidos y encuentra varias salidas de pesca en el haber, pero lo cierto es que nunca habíamos compartido un viaje y mucho menos uno tan especial.
Jamás olvidaré la posibilidad que nos dio la vida para que, juntos, hayamos podido recorrer mi lugar en el mundo, que haya sentido orgullo de oír y ver las tareas filantrópicas que allí desarrollo y que haya estado sentado a mi lado el día que firme la adquisición de un campo que, bien él sabe, fue mi deseo toda la vida.
También sé que él quedó marcado por este viaje tanto como yo y que tampoco lo olvidará. Según sus palabras fue uno de los viajes que más disfrutó y no es poca cosa para alguien que viajó por medio planeta.
Para terminar y a modo de promesa digo: ….Tilcara, no debería dejar pasar mucho tiempo antes de volver a visitarte y que sea otra vez con el mismo y mejor compañero de viaje que uno puede pretender.
JIV – JCV
